Ficha de datos
- Autor
- Isabel Latorre
- Dificultad
- 5
- Duración
- 13'
- Formato
- A3 SCORE + A4 PARTES
- Páginas
- 50
- Año de composición
- 2023
- Año de edición
- 2024
Flautín
Flauta 1, 2
Oboe
Corno Inglés
Fagot 1, 2
Requinto Mib
Clarinete en Sib 1, 2, 3, 4
Clarinete Bajo
Saxofón Soprano Sib
Saxofón Alto Mib 1, 2
Saxofón Tenor Sib 1, 2
Saxofón Barítono Mib 1, 2
•
Trompa en Fa 1, 2, 3, 4
Trompeta en Sib 1, 2, 3
Fliscorno 1, 2
Trombón Tenor 1, 2, 3
Bombardino en Do 1, 2
Tuba en Do 1, 2
•
Contrabajo 1, 2
•
Timbales
Percusión 1
(Vibráfono, Tam tam, Crótalos de dedos, Cortina)
Percusión 2
(Caja, Tam tam, Crótalos de dedos)
Percusión 3
(Bombo, Cortina)
El proceso de composición de la obra ha estado marcado por el duelo por la muerte de mi padre. El punto de partida creativo lo marcó la lectura de un texto de Pauline Oliveros de 1992, dedicado al recientemente fallecido John Cage. Copio el final del mismo:
Only deep listening returns me to this infinite source of all beginning,
Abundance, fecund creativity
Brilliant spark
sounding pulse
Life unending
Beauty of fading physical being
toward that special mysterious silence
zero vibrations
Never zero in this life until the bones disappear.
The process of dying
also sound
sound of becoming another kind of being
living dying
pulsing dying
listening to death
returning to home in the earth
where the earthworm also sings
Desde hace años, he puesto en práctica las teorías sobre el deep listening de esta creadora, conectando cuerpo y mente a través de la escucha atenta en la improvisación musical. Ahora intento trasladar estos conceptos a la banda sinfónica, formación que siempre he percibido como un organismo vivo gigante, lleno de tuberías en vibración constante.
Por tanto, con la obra intento amplificar poéticamente una realidad acústica que normalmente pasa desapercibida: los ruidos que emiten nuestros organismos como parte de las actividades biológicas, también -o especialmente- cuando éstas son disfuncionales. Y con ello intentar aumentar la consciencia sonora, tanto de los instrumentistas como del público.
Latidos, acúfenos, movimientos intestinales y, sobre todo, respiración. Este es un elemento imprescindible para prácticamente todos los instrumentistas de una banda, y que constituye el puente entre lo voluntario y lo involuntario, entre el sistema nervioso simpático y el parasimpático, entre lo consciente y lo inconsciente, entre lo interno y lo externo, entre la vida y la muerte.